domingo, 6 de octubre de 2013

EN ESTE PAÍS…

Hoy he estado con los perros en el Retiro. Hacía mucho tiempo que no iba por allí y me ha sorprendido encontrarme con un antiguo compañero de facultad. No me ha sorprendido saber que ha dejado el trabajo presa de una crisis de ansiedad.

De un tiempo a esta parte esta es la realidad de nuestro país: trabajos de mierda, mal remunerados, que pretenden atarte e impedirte vivir tu propia vida. Y da igual en que sector te muevas: son todos IGUALES.

Hace dos meses me despidieron por una razón estupenda, loable, maravillosa. En fin, todo empresario (desgraciadamente) en este país haría lo mismo con su mejor empleado sin pestañear: solicité cumplir lo que había firmado en mi contrato.

Pongámonos en antecedentes. Entro como veterinaria en una clínica de barrio en la que se me contrata como veterinario en formación, 20 horas semanales y un amplio equipo de profesionales respaldándome. También haría cursos, muchos cursos con los que me formaría todavía más. El sueldo era una mierda, 400 euros, pero dada mi experiencia en el sector, después de un año buscando trabajo fue lo mejor a lo que pude aspirar. (Si, múltiples veces me ofrecieron trabajar GRATIS).

La realidad con la que me encontré fue que me quedé de encargada en la clínica, sola con una auxiliar veterinaria que, obviamente, no me iba a enseñar la profesión. El horario pasó de ser de 12 a 14 y de 17 a 20 de lunes a viernes a de 11 a 20h ininterrumpidas de lunes a sábado. Los cursos desaparecieron porque tenía que entender que la clínica no podía quedarse sin veterinario así que… bueno. En tus días libres podrás ir a cursos (sic!). Los últimos meses además empezaron a llegar las nóminas a día 17.

He durado seis meses en la empresa. Un día el empresaurio vino muy encendido a la clínica y me acusó de haberle robado media hora. ¡Qué le he robado media hora dice! ¿Se puede robar el tiempo al que te lo roba a ti? ¿Podemos liar el tiempo en cigarrillos y fumarlos cual hombres grises a la  puerta de una clínica?

Me puse en manos de un abogado, me informé de mis derechos y posteriormente envié un burofax indicando a este empresaurio que, dado que firmamos un contrato de 20 horas, cumpliría esas veinte horas y ni una más. Al día siguiente intentó que firmara una baja voluntaria y ante mi negativa me despidió. Los hechos están denunciados y a la espera de juicio, espero que con un resultado favorable, ya iremos viendo.

Lo que quiero decir con esto es que hay que plantarse. No podemos permitir que esta gente siga campando a sus anchas por este país. Son ellos y no nosotros los que están rompiendo los sueños y las vidas de la gente. En mi caso soy una licenciada que se niega a trabajar de esclava pero TODOS somos trabajadores. NADIE tiene derecho a esclavizar a otro y, nos pongamos como  nos pongamos, lo que arriba expongo es un trabajo esclavo, en el que los pocos derechos que parecía que no han recortado también son vulnerados.

Hay que DENUNCIAR al empresario pero también hay que RENUNCIAR a esos ¿trabajos? Nuestros sectores se empobrecen y pierden dignidad porque al final tenemos la sensación de que sólo nos contratarán en estos trabajos. Nos anulan, nos piden que cobremos precios desorbitados y al mismo tiempo nos exigen que pisoteemos nuestro trabajo rebajándonos a cobrar menos del sueldo mínimo por jornadas infinitas.

Lo más triste de todo esto es que el sector de la veterinaria es el que yo conozco y no es más que uno de tantos. Informáticos, hosteleros, empleados de hogar, profesores, dependientes…. Todos estamos igual ¿Qué servicio podemos dar si no estamos a gusto en nuestro puesto de trabajo? ¿Qué calidad podemos ofrecer cuando nos levantamos cada día pensando que nos han tomado el pelo? ¿Por qué me bombardean todos los días en la televisión con mensajes en los que me dicen que debería dar las gracias por tener trabajo? ¿Es lo que he contado más arriba un trabajo?

No.

Por eso yo dije: ¡Basta ya!





4 comentarios:

  1. Yo estuve este verano en una entrevista: Yo sola en la clinica (desarrollo profesional =0), horario comercial de lunes a sabado y lo que es mejor: urgencias no presenciales de lunes a domingo todas las semanas puesto que yo seria la unica empleada. Lo que equivale a una esclavitud de 365 dias al año sin poder separme a mas de 20 minutos de la clinica, que aun encima es en un pueblo a 40km de Madrid. Todo por 600 euros + 200 en negro por hacer urgencias.

    Lo mejor es que durante la entrevista va el caradura (que aun encima pasa consulta a veces ¡sin ser veterinario!) que en contrato me pondría menos horas de las que haria "porque claro, como sois licenciados os tendría que pagar mas", quejandose por la injusta legislacion por la que este explotador tendria que pagar a un veterinario como lo que es, un licenciado superior. Increiblemente este caradura tenia la poca vergüenza de esperar lealtad a la empresa.

    Creo que no llego a 2 meses despues, volvi a ver su anuncio en la pagina del colegio. El pobre diablo que aceptase no pudo durar mucho.

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    1. Hola guapa,

      Es una desgracia lo que pasa en la profesión: quieren esclavos y lo peor es que los tienen O_o.

      Pero pese a todo lo que conocemos, al horario extenuante, las horas extras, el dinero negro, las urgencias no presenciales que te obligan disponibilidad absoluta... creo que podemos hacer algo para cambiar la situación.

      Lo primero sería negarnos a coger el dinero negro (en el momento en que trabajamos en negro renunciamos a nuestros derechos), seguido de denuncias: a la inspección de trabajo y al juzgado. Hay que ponerse en manos de abogados (no son caros) y al menos informarse. Con la información en la mano, hay que decidir qué hacer. En mi caso ha sido denuncia y ya irá comentando como va el caso... esperemos que bien.

      Por otro lado: si el hombre pasa consulta sin ser veterinario y sin ser colegiado, hay que denunciarlo en el colegio. Si pasa consulta siendo veterinario y sin ser colegiado.... también hay que denunciarlo ante el colegio.

      Si ya estamos trabajando en condiciones de esclavitud.... entonces hay que enviar un burofax al empresario informando de que, a partir de un día concreto, vamos a cumplir nuestro contrato. Sólo cuando seamos verdaderamente conscientes de nuestros derechos, podremos ejercerlos.

      Un saludo :).

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  2. Por cierto, va siendo hora de otro cafe ;)

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